Murphy o cómo las casualidades se agolpan en nuestras vidas

Música de hoy: R. Korsakov: “Flight of the Bumblebee”

DE LOS CREADORES DE: “te das la torta gorda con el coche justo cuando acabas de pasar tu seguro todo riesgo a terceros” y “siempre que tiendes se te cae una pinza al patio” (Hay que ver lo pequeña que es una pinza de la ropa, pero todo lo que resuena la puñetera cuando se cae cuatro pisos más abajo cual bomba lanzada por un B-52, que parece que la has arrojado con toda la mala idea para sacarle un ojo a la vecina del entresuelo),

LLEGA…

“EL AÑO DE LAS PEQUEÑAS CATÁSTROFES DE LAURA”

Y es que, aunque no me considero una persona pesimista, por mucho que esté de moda escribir posts happy y mr wonderful -que están muy bien para ciertos momentos-, necesitaba explicar en clave de humor el curioso año que estoy teniendo. Algún creyente en la alineación de estrellas podría llegar a pensar que estoy siendo víctima de un ritual de vudú, de esos con muñequito pinchado de alfileres.

Hay que reírse de las pequeñas “catástrofes” cotidianas: darte la torta gorda con el coche justo cuando acabas de pasar tu seguro todo riesgo a terceros o que se te caiga una pinza al patio cada vez que tiendes

Por supuesto, esto es una broma personal; lo que me ha pasado no son situaciones de vida o muerte, demasiado graves ni serias, pero ya después de unas cuantas coincidencias, sólo te queda reírte y achacarle al pobre Murphy y a su homónima ley las pequeñas jugarretas que te dejan cara de “Chicho Terremoto”:

Chicho Terremoto

En orden de aparición:

1º) Me quedo en el paro

2º) Mi marido decide emprender otra vez (el mejor momento, chato, ¿eh?)

3º) Me hago un esguince

4º) Me fastidio la espalda

5º) La 3 y la 4 justo inmediatamente después de haber cogido ya ritmo mañanero de bicicleta elíptica (a mí todo lo que sea ejercicio indoor, vive Dios que me cuesta).

6º) Atropello mi móvil (en realidad sólo se me cayó al suelo al salir del coche; fue mi marido quien arrancó, pasándole la rueda por encima).

7º) Me clavo una astilla en un dedo y se me infecta, por lo que tengo que tomar antibiótico, que además me acaba destrozando el estómago.

8º) Se me cae una postal muy especial de un amigo muy querido balcón abajo (no voy a contar cómo, pero la cara que se me quedó fue gloriosa).

9º) Me cargo el segundo móvil (en menos de 6 meses), esta vez, metiéndolo sin querer en la lavadora a 900 revoluciones, para asegurarme de rematarlo.

10º) Mi niña aprende a leer antes de que yo cubra con pintura un grafiti cutre en la fachada frente a mi portal en la que algún “gracioso” ha escrito una palabrota… y hoy escucho al recogerla del colegio:

– “Ma-ri-cas. Mamá, ¿qué es “maricas”?”

– “Hija, un insulto y una palabra muy fea que no se dice…. eh… ejem… pero un día de estos bajamos con pintura y lo pintamos, ¿vale, cariño?”.

11º) Después de dos años preparándome para salir de mi zona de confort y probar a hacer teatro (apuntarme a clases) cuando me tiro a la piscina y me preinscribo, me llaman para un trabajo. ¡Eso es tener ojo! (¡Bienvenido trabajo!)

12º) Cuando empiezo el nuevo curro, llego a la oficina con un virus brutal de estómago que me hace aparecer como una zombie durante los primeros días, sin comer, sin dormir y con más náuseas que una embarazada. Porque ¿qué mejor manera de hacer amigos en un sitio nuevo?

Me dejo alguna más en el tintero, pero creo que 12 es un número muy significativo… y suficiente.

Muchos lo achacarían a que me han echado mal de ojo. Pero si uno lo piensa, hay cosas que tienen perfecta explicación. Varias de ellas debidas a procrastinar cosas que no parecen tan importantes (violando la ley de los cinco segundos que yo misma defendía en otro post. Sí, entonaré el “mea culpa”).

Así que será mejor que si no podemos vencerle, nos aliemos con Murphy, y lo hagamos siempre con una sonrisa de oreja a oreja, maravillándonos de lo retorcido del destino y cómo juega con nosotros para traernos situaciones surrealistas cual monólogo de Eva Hache.

Mi conclusión (por supuesto, positiva): Siempre pueden pasar cosas muchísimo peores, así que tocaremos madera para que todas las casualidades puedan quedar reflejadas en una cara de Chicho Terremoto.

(Foto: ladywriterSDR)

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Fernando dice:

    No olvides una botelluca de orujo de potes y por las mañanas, justo antes de salir, chupititin y a comerse el mundo……..! Felicidades!!!!

    Le gusta a 1 persona

    1. jajaja, voy a quedar como una pésima embajadora de mi querida Cantabria, pero preferiría un Moët Chandon 😉 ¡Muchas gracias, Fernando!

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  2. Asun dice:

    Ayyy como me siento identificada, y cuando no son pinzas son bragas o bayetas ( serà que tengo que reemplazarlas por último grito en moda íntima o última generación para limpiar) 😂. A mi me gusta ahogar los móviles en la bańera o el inodoro (os dejo a la imaginación, mi cara….). En fin que me he reido con ganas hoy y no hay como hacer frente, en clave de humor, a nuestros avatares de la vida.
    El número de la suerte es el 13!!!! No lo olvides.
    Un placer leerte.
    Besos 😊

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    1. Muchas gracias, Asun! Esa era la intención, hacer reír, así que me alegro de que el post haya cumplido su cometido, me hace muy feliz tu comentario. Un beso!!!

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