Los juegos perdidos

Música de hoy: Johnny Cash – Bridge over troubled water

Esta mañana escuchaba en las noticias de la radio un titular que me hacía reflexionar: sólo el 20% de los padres españoles juega con sus hijos más de 10 minutos al día. Y me di cuenta de que llevo una racha en la que, en vez de jugar con mi hija, simplemente estoy tan centrada en lo mío, en el trabajo, en adaptarme a la nueva situación, que estoy saturada y agotada, y cuando llego a casa el cuerpo no me pide más que tirarme en el sofá. Vale, puede ser que tenga revueltas otra vez las hormonas y por eso esté tan cansada. O puede ser que el otoño no me esté sentando bien. O que esté estresada. Da igual el motivo: La mayoría de los días si saco fuerzas es para ducharla, darle la cena y acostarla, y esos cinco o diez minutos de lectura de cuento en la cama constituyen el único momento del día en el que estoy al 100% para ella (y muchas veces tan cansada que casi me quedo dormida a su lado).

Y pienso que es muy triste.

Es triste que esté tan agotada durante los mejores años que sé que voy a pasar con mi hija. Porque ya no vuelven. Porque no se recuperan. Porque llegará un día en el que será ella la que estará harta y no querrá saber nada de su madre.

Y seré yo la que intente captar su atención, su cariño, su tiempo… pero para entonces puede que sea demasiado tarde.

Cualquier padre dice que “sus hijos son lo más importante”. Pero, ¿realmente lo son? ¿Nos hemos parado a pensar en la educación que queremos transmitirles? Sabemos de memoria que en la escuela se les enseñan muchas cosas, pero que somos nosotros los responsables de su educación, de su autoestima… ¿Les dedicamos el tiempo suficiente para que desarrollen las capacidades que tienen que desarrollar para ser personas completas, autosuficientes, emprendedoras, valientes, justas…?

Creo que no lo pensamos. Mientras un país no implante medidas concretas para facilitar la conciliación, mientras no dé prioridad a su futuro, a los niños de hoy en día, no podremos esperar que las cosas vayan a mejor. Seremos padres e hijos estresados, cargados de culpabilidad por tener la sensación de que estamos a todo y a nada a la vez, seguiremos deseando jornadas intensivas todo el año, posibilidad de teletrabajo en determinadas circunstancias, cambio en horarios comerciales y de prime time… la crisis es una pesada carga, pero más lo pueden llegar a ser niños desarraigados, sin una estructura social que los atienda y los cuide, que se preocupe por estar ahí para ellos, sin que posibilite que sus padres no sólo se dediquen a proveer, sino también a dedicarse a ser padres e incluso poder disfrutarlo (¡qué locuras digo!).

Quizás los políticos se hayan olvidado de aquella época en la que sus hijos eran niños, o quizás aún no los tienen… Yo sólo sé que, cuando estoy presente (con mayúsculas, con todas las letras, con mis seis sentidos) mi hija es una niña diferente a la niña que me recibe tarde y ve mis ojeras al llegar a casa.  No digo que todos tengamos que querer lo mismo, ni mucho menos, pero simplemente, que se facilite poder elegir.

Nos queda mucho por avanzar en este campo y sé que es difícil, pero por algún sitio deberemos empezar.

Dejo aquí el enlace a la noticia con los resultados de la encuesta, que no tiene desperdicio:

Los padres que no jugaban con sus hijos

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Monica dice:

    Me siento tan identificada con tu experiencia…. a mi me sucede lo mismo con mis 3 peques. Y no puedo explicar el dolor que se siente por no tener energia extra o más horas en el día para poder disfrutar de ellos y que ellos disfruten con nosotros. Al menos, me queda el consuelo de que los fines de semana recuperan a su mamá y hacen todo lo que no pudieron en días anteriores. Consuelo de tontos… pero lamentablemente, en los tiempos que vivimos, a menos que seas hijo de millonario, nadie paga tus cuentas y le da de comer a tus hijos 😦

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    1. Totalmente de acuerdo, Mónica. Mi reflexión precisamente quería reflejar ese dolor, una sensación nueva que solo se conoce cuando se es padre. Por supuesto que mientras lo poco que pasemos con ellos sea tiempo de calidad, algo habrá merecido la pena, pero nos queda mucho por hacer en cuanto a racionalización de horarios y creo que no se le da la importancia que merece. Un abrazo y muchas gracias por comentar, me interesa mucho tener la opinión de otras personas.

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