Lunes 16 | Nuevas rutinas

Hoy, primer lunes del confinamiento, estoy escribiendo porque, casualmente, me había cogido el día libre para ir a tres consultas médicas diferentes. Me han llamado de una para aplazármela hasta mayo, de otra me habían avisado que la harían telefónicamente y aún estoy esperando, y la de mi médico de cabecera ha sido un “cric cric”: nadie me ha llamado y, cuando llamo, solo obtengo una línea comunicando por respuesta. Mañana en teoría tenía fisio en el centro de salud, pero no creo que esté habilitado (ni que sea buena idea acudir).

Normal con la que está cayendo.

Mi reto no va a ser quedarme en casa, puesto que puedo teletrabajar y hoy en día es más fácil que nunca entretenerse en casa; mis retos van a ser tres, como los de muchas otras personas: no poder ver a mis padres, teletrabajar con una niña en casa (creo que es más difícil que con dos, porque entre ellos se entretienen, pero iremos viendo) y conseguir mantenerme físicamente sin poder andar al aire libre, que para mí es obligatorio por mis problemas físicos.

En situación de crisis, las prioridades cambian. Es lógico. Es lo que hay, y hay que adaptarse.

Cuando hace un mes, desesperada por mis dolores, contrataba un servicio de limpieza en casa, la prioridad era otra. Por eso la chica hoy va a tener que quedarse en casa.

Por desgracia, esto va a ser algo muy común a todas las pymes con esta crisis sanitaria: la limpiadora no va a venir, pero no porque la agencia interrumpa el servicio. El viernes me escribieron diciendo que en principio sí vendría hoy, siguiendo las pautas del ministerio de sanidad de higiene y responsabilidad. 

Pero sé de sobra que si la sanidad no está preparada al 100% para esto, cómo lo van a estar las pymes? ¿Cómo van a disponer a estas alturas de equipamiento de protección? Y en cualquier caso, ¿los trabajadores han recibido la formación necesaria? Porque hay que saber, por ejemplo, cómo quitarse unos guantes de látex sin contagiarte ni contagiar. Y aprender a hacerlo en este momento puede dar lugar a situaciones algo esperpénticas y nada seguras.

Yo creo que no, que nadie está preparado para esto. Y no quiero riesgos. Si nos confinamos, lo hacemos del todo. Si tengo que seguir pagando por un servicio que no voy a tener, tendré que hacerlo. Todos estamos pendientes de que el Gobierno se pronuncie, y va a tardar, pero ahora toca seguir adelante protegiéndonos todos. Lo importante es la salud. La economía también. Pero claro, sin salud no hay economía (alguien diría qué fue antes, el huevo o la gallina). Necesitamos estar, y luego ya nos preocuparemos de lo demás. Hay que sobrevivir esto.

Yo he aprovechado este día libre para hacer una especie de test con la niña y ver cómo se comporta con la nueva rutina.

Pero también, a medida que evoluciona el día, yo misma me he propuesto nuevos hábitos:

  • Vestirme de calle. Como si fuera a salir. Creo que puede ayudar a combatir la rutina que da la ropa de andar por casa. Al menos durante mis horas de trabajo (por la mañana).
  • Pintarme los labios de rojo como algo simbólico. Entre semana por las mañanas nunca me maquillo, pero he decidido que todos los días que dure el confinamiento me voy a pintar los labios de rojo, el color de la fuerza.
  • Ayudar a no saturar la red del colegio de la niña. Me he ofrecido voluntaria en el grupo de madres para entrar todas las tardes y pasar por el grupo de WhatsApp el pantallazo con las tareas diarias que colgarán los profesores a las 5 pm. Así no colapsamos el sistema, que el primer día ya da problemas.
  • Llamar a los abuelos a las 6 pm para recordarles que se pongan el termómetro y charlar con ellos incluso más que antes de esta situación, para que se sientan acompañados en su soledad.
  • Llamar cada día a un amigo para mantener el contacto por voz y saber cómo se encuentra.
  • Hacer ejercicio, dentro de mis limitaciones, para que, si el coronavirus no me ha alcanzado en algún momento, mis músculos y cervicales no se resientan más por la falta de actividad.
  • Escribir un texto breve cada día.
  • Y, por supuesto, salir al balcón a aplaudir.

Seguro que salen más.

¡Fuerza!

Imagen: Mylifejournal en Unsplash

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .