La tía’ la vara

Música de hoy: Lykke Li – I follow rivers

¿No os pasa que, -independientemente de lo adorables que podáis llegar a ser-, un día, de vez en cuando, se os hincha la vena gorda y estalláis cual niña del exorcista?

Pues si es cuestión de confesar, confieso que a mí me pasa de vez en cuando. Y aunque se me critique por decirlo, y aunque suene a cliché, me pasa… una vez al mes.

Habéis adivinado bien: suele coincidir con la inminente llegada de la comunista, la tía Irma, mi Mr Hyde… miles de denominaciones para la llegada de una fuerza súbita e imperiosa que trae el inconformismo y la rabia. En esos momentos es mejor no cruzarse en mi camino.

Pues hoy, yendo por la calle, se me ocurría que tenía que apuntar esas razones de mi inconformismo, no por regodearme en lo negativo, sino más bien por sacar algo positivo de ello, aunque suene paradójico. Al menos para reírme de mí misma, y si luego sirve como gatillo para cambiar una situación, pues bienvenida sea esa ira mensual.

Y es que… como buena fan de José Mota, necesitaríamos no uno, sino miles de tíos’ la vara.

Voy a empezar recopilando mi listado de hoy, de cosas que me ponen enfermita y por las que me gustaría tener una vara de avellano bien manejable:

  1. Que los vecinos de edificio se pongan a tener conversaciones intensas (como si estuvieran en la plaza del mercado para ser más exactos) justo a la hora a la que me voy a la cama
  2. Que (otros) vecinos no hayan dejado de usar la bicicleta estática desde que empezó el confinamiento. Juro que tengo ese ruido insertado en mi cabeza como gota de la Inquisición. Es non-stop: mañana, tarde y noche, en diversas intensidades. (Pobrecitos, con lo majos que son).
  3. Que la gente no se ponga mascarilla y te pase rozando por la calle.
  4. Que salgas a dar un paseo y el tontolava de turno esté dando la serenata en plena Alameda de Oviedo con sus altavoces callejeros (ya hablaba de ellos aquí) y su reggeatón ratonero. Ya no por mí, que al fin y al cabo estoy pasando 10 segundos por delante, sino por toda la gente (mayoritariamente de edad avanzada) que está compartiendo banco y alameda con él.
  5. Que se me cuelen en las colas
  6. Que hagan pis o escupan en la calle
  7. Que no recojan los excrementos de los perros o que tiren basura donde no se debe
  8. Que timen o intenten timar a las personas mayores
  9. Que te traten con desprecio en un comercio (algún día hablaré de mi “momento Pretty Woman cuando entra en Rodeo Drive”)
  10. La gente tóxica.

Este es mi top 10 de hoy, pero seguro que sale alguno más…

El consuelo que me queda es que en algún momento me coincida una de esas visitas de la tía Irma con la reunión de comunidad de mi padre… Iba yo a sacar el poder de la vara…

Aunque, conociéndome, seguro que esta noche me voy a la cama y mañana ya se me ha pasado.

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